Como en muchas ciudades alrededor de la nación, las personas inmigrante de bajo-sueldo que trabaja han llegado a ser una parte esencial de la economía de Cincinnati, haciendo una contribución esencial a negocios, trayendo los beneficios a consumidores, y sosteniendo la tradición norteamericana de la ética del trabajo. Es vergonzosamente saber que es común para muchos hombres y mujeres inmigrante no ser pagado por el trabajo honesto que ellos/as realizan. Hay algunos empleadores poco escrupulosos que se aprovechan de la vulnerabilidad de los trabajadores inmigrante pagando les rutinariamente menos que prometido o no pagando nada al trabajador. El problema no es que los trabajadores no tienen ningun derecho aplicable para ser pagado apropiadamente. Bajo nuestro sistema legal, ellos tienen el derecho de ser pagado —a pesar de su estatus de la ciudadanía o la inmigración. >mas
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